lunes, 29 de abril de 2013

Justicia


Por José Sánchez. El animado contrapunto en la Cámara de diputados de la Nación, acerca de las leyes para la democratización del sistema judicial argentino, promueve algunas consideraciones.

Una vez más el kirchnerismo marca y conduce la agenda política, dejando a las corporaciones y sus voceros políticos en el limitado papel de tremebundas viudas, que lloran hipócritamente por la república, la división de poderes y la supuesta independencia de la justicia.

Lo sucedido en el histórico 25  y toda la larga madrugada del 26 de Abril, y lo que continuará, (cautelares, denuncias, inconstitucionalidades varias y presentaciones judiciales al por mayor), no hace más que poner en blanco sobre negro, que, tal como lo efectivizó Néstor y lo sigue ejecutando Cristina, lo que atraviesa todos los entramados de las estructuras sociales humanas se llama POLÍTICA.

Política, entendida como un complejo sistema de relaciones sociales entre grupos, individuos y asociaciones de todo tipo en permanente lucha por el poder. Entendiendo poder como la capacidad relativa de implementar acciones positivas por parte del bloque que detenta circunstancialmente la mayor cuota de respaldo en una estructura social dada, y como complemento la capacidad de negar la implementación de acciones adversas a sus proyectos y a su paradigma.

De esto se trata.

De Política y Poder.

En el marco de la democracia como sistema de organización social.

No existe, nunca existió, y difícilmente exista, una justicia independiente.

Al menos, no en una sociedad humana.

Sí es deseable, que en el marco de la capacidad de consensuar, que el sistema democrático permite a los distintos grupos en pugna, la administración de justicia se aproxime, en la mayor medida posible a la objetividad razonable y a la mayor independencia posible respecto de los diversos intereses en pugna.

Es mentira que el ejercicio circunstancial de la cuota mayor de poder implique ignorar y/o atacar a quienes “piensan distinto”.

La cuestión no es lo que piensen (los testigos de jeová del PO siguen pensando que hay que agudizar las contradicciones de la sociedad burguesa para generar las condiciones que hagan posible la revolución socialista, y, del mismo modo, los neo-nazis piensan en que hay que retornar a la organización social vertical y fascista).

El problema es lo que hagan, a partir de lo que piensan.

Y lo que está en juego es la cuota mayor de poder.

El paradigma liberal capitalista nos ha venido haciendo la cabeza, con el verso de que la mayor cuota de poder es poseída por el Estado.

No es cierto.

En el sistema capitalista, en el que vivimos, la mayor cuota de poder en la pugna política, tiende permanentemente a deslizarse hacia los poseedores de los medios de producción y del capital
Este fantástico milagro llamado Kirchnerismo, está poniendo en cuestión todas las certezas del antiguo régimen. Y sea cual fuere su suerte en el combate por el poder, ha abierto la caja de pandora.

Y aviva giles.

Y no hay vuelta atrás. Cuando los que obedecen, se dan cuenta que pueden desobedecer, el sistema no se sostiene, ni con trescientos canales de televisión.

ES LA POLÍTICA , ESTÚPIDOS.

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